Darte arte

Mi enfoque personal sobre la Educación Artística

Después de muchos meses investigando, muchas lecturas, muchos vídeos, muchas reflexiones y alguna que otra pelea con el WordPress, llega el momento de presentar las conclusiones finales de este proyecto. Por fin estoy preparada para dar respuesta a la pregunta inicial: ¿Cuál es mi enfoque personal sobre la Educación Artística?

eduación artística

Es decir, si me tuviera que enfrentar ahora a esta situación, ¿cómo lo haría para darte arte? Pues, sin lugar a dudas, teniendo en cuenta estos conceptos clave:

  • CRITICARTE: la importancia del pensamiento crítico.
  • COMUNICARTE: la repercusión de la comunicación.
  • CREARTE: la influencia de la creatividad.
  • EMOCIONARTE: la trascendencia de las emociones.
  • DARTE ARTE: la potencialidad de la Pedagogía Crítica Artística.

darte arte

CRITICARTE o el arte del pensamiento crítico

Uno de los objetivos fundamentales de la educación debe ser fomentar el pensamiento crítico entre el alumnado. Debemos huir de la educación bancaria descrita por Paulo Freire, basada en la transmisión de conocimientos unidireccional desde el profesorado (que posee el saber) hacia el alumnado (considerado como personas ignorantes) y dar paso en las escuelas a la Pedagogía Crítica.

Para ello es necesario un cambio radical del sistema educativo, ya que todo nuestro sistema se basa en un concepto de educación bancaria, muy útil para la época de la industrialización, pero totalmente obsoleta en la actualidad. Como afirma Alvin Toffler más que cambiar el sistema educativo, habría que reemplazarlo. Estoy totalmente de acuerdo, no se puede ir remendando el sistema actual, habría que llegar a un consenso entre todos los actores y actrices sociales en relación a qué educación queremos y en función a esa premisa, construir un nuevo sistema educativo.

En mi opinión, ese nuevo sistema educativo debería poner a los niños y las niñas en el centro del proceso educativo, que sean los protagonistas de su aprendizaje. En este sentido, coincido plenamente con María Montessori, que defiende que hay que crear ambientes y materiales que permitan el desarrollo autónomo e independiente del alumnado. Cada persona tiene sus características, sus fortalezas y sus debilidades, y no podemos forzar a todo el grupo a seguir el mismo ritmo, por lo que debemos abogar por un sistema educativo más flexible.

En este sistema educativo ideal, es imprescindible que el alumnado sepa qué va a aprender y por qué. Solo así conseguiremos que se implique en el proceso de aprendizaje y no sea un simple espectador. Si fomentamos el pensamiento crítico, no podemos permitir que asimilen los conocimientos sin preguntarse por qué es importante aprender esos contenidos.

Con respecto a la evaluación, debemos pasar de la actual evaluación del producto, es decir, evaluar que el alumnado ha aprendido los conceptos explicados, a la evaluación del proceso, en la que se evalúa todo el proceso de aprendizaje. De esta forma, el sistema será más justo, ya que la evaluación se adaptará mejor a las características de cada persona y podrá evaluarse tanto la adquisición de conceptos como la de competencias.

evaluaciónPor otro lado, también es imprescindible no penalizar el error del alumnado, puesto que el error forma parte del proceso de aprendizaje. Si no dejamos que las niñas y los niños se equivoquen, dejarán de ser creativos y originales, por miedo a ser penalizados. De este modo, crearemos hornadas de estudiantes que den respuestas similares pero que no sepan pensar por sí mismos. Además, si continuamente recriminamos las equivocaciones del alumnado, estaremos menoscabando su seguridad y su autoestima porque pensarán que no son capaces de hacer las cosas bien.

Esta es otra cuestión fundamental, es un error considerar que el profesorado es el que hace las cosas bien y que lo que se sale de su modelo es incorrecto. Considero que las maestras y los maestros debemos ser personas flexibles, conscientes de que no poseemos la verdad absoluta y dispuestas a aprender continuamente de cualquier situación.

En definitiva, debemos ser capaces de construir un nuevo sistema educativo que apoye, incite y ayude al alumnado a ver las cosas de otra forma, a tener una mirada crítica hacia todo lo que vemos. Este fragmento de la película “El club de los poetas muertos” sirve como ejemplo de esta afirmación.

COMUNICARTE o el arte de comunicar

Uno de los pilares fundamentales en los que debe sustentarse la Pedagogía Crítica es la comunicación. Hemos definido anteriormente la Pedagogía Crítica como “aquella práctica alternativa, no convencional, lejos de lo tradicional, en la que se permite que los estudiantes cuestionen aquello que se les impone como hecho acabado y cerrado, dejando margen a la crítica, a la reflexión y a la aportación personal”.

Esa forma de enseñar implica que exista un diálogo entre educadores y educandos, en el que ambas partes aprendan y se enriquezcan. Como afirma Paulo Freire: “solamente el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo. Sin él no hay comunicación y sin esta no hay verdadera educación”.

Esta concepción de la educación da tanta importancia a la comunicación educador-educando como a la que se produce en sentido inverso. Es decir, es imprescindible que exista bidireccionalidad en el acto comunicativo.

Además, en mi opinión, uno de los objetivos fundamentales de la escuela debe ser enseñar a comunicar al alumnado. Hasta ahora hemos defendido que la educación debe permitir que cada persona se forme su opinión, pero en este punto hay que dar importancia, también, al hecho de que el alumnado sea capaz de defender sus ideas. El sistema educativo tradicional ha relegado la comunicación oral en detrimento de la escrita, pero en la vida, hablamos mucho más que escribimos y la escuela nos debe enseñar a hablar en público.

Esta carencia del sistema educativo hace necesaria una formación complementaria para adquirir competencias comunicativas. En mi caso, yo he realizado varios cursos sobre comunicación, pero con el que más aprendí fue con uno titulado “Seis sombreros para comunicar“. Se basaba, por supuesto, en el libro “Seis sombreros para pensar” de Edward De Bono. Me pareció muy interesante porque no se centraba exclusivamente en las técnicas más eficaces para comunicar, es decir, no te enseñaba solo a dar un discurso, sino que te hacía ser consciente de que, al hablar, debes pensar en qué sombrero llevas tú puesto y en cuál lleva la persona que te está escuchando. Eso es fundamental para la educación a través del diálogo, puesto que para que la comunicación sea eficaz, debemos ser conscientes continuamente del estado emocional de cada uno de nuestros alumnos y de nuestras alumnas.6sombreror

Con respecto a la comunicación, también debemos recordar que no solo comunicamos a través de las palabras. En la escuela siempre debemos estar atentos a qué mensaje estamos comunicando a través de nuestros gestos, con nuestros silencios o mediante las imágenes que utilizamos en clase. En este último aspecto, gracias a Ramón Ignacio Correa hemos descubierto que a través de la mirada, las personas construimos subjetivamente nuestra propia realidad. Desde la escuela, no podemos utilizar esta construcción subjetiva para manipular la mirada de nuestro alumnado. Por ello, debemos utilizar recursos que presenten distintos puntos de vista de la realidad para permitir que el alumnado construya su propia opinión.

CREARTE o el arte de la creatividad

Un nuevo sistema educativo tiene que mantener viva la creatividad con la que las niñas y los niños llegan a la escuela. Debemos fomentar formas de aprendizaje que permitan varias soluciones posibles a las actividades propuestas y que incentiven la búsqueda de soluciones originales a los problemas que se planteen.

Como afirma Ken Robinson, durante la infancia no existe miedo a equivocarse, pero como el actual sistema educativo penaliza los errores, la creatividad inicial de los niños y las niñas acaba muriendo en las escuelas y los institutos. Como he descrito anteriormente, es fundamental cambiar esta situación y hacer comprender al alumnado que, en muchos casos, debemos equivocarnos para aprender.

La creatividad es fundamental en la vida, tanto en el plano personal como en el profesional. La escuela debe dar herramientas para poder desenvolverse en ambos planos. Sin embargo, el escenario laboral al que tendrá que enfrentarse el actual alumnado es totalmente desconocido. ¿Qué herramientas les proporcionamos entonces? Pues aquellas que les capaciten para dar soluciones creativas a los futuros problemas que se les planteen. Es decir, la escuela debe fomentar la creatividad, motivando que el alumnado sepa reaccionar ante situaciones desconocidas.

El profesorado también debe ser creativo, puesto en la escuela casi todo es imprevisible y debemos ser capaces de dar soluciones rápidas, adecuadas y originales a las diferentes situaciones del aula. En las prácticas docentes he podido comprobar que hay que planificar y preparar las clases, pero que la improvisación es fundamental en la docencia, porque siempre se produce algún imprevisto y hay que saber adaptarse a él.

De cara a la didáctica de la Educación Artística, la creatividad debe ser un aspecto prioritario. No se puede permitir que las clases de esta asignatura se basen en copiar dibujos sin salirse del patrón, debemos fomentar que el alumnado experimente y cree sus propias obras de arte.

Para finalizar con este concepto clave, me gustaría compartir un ejemplo de solución creativa a los problemas de la escuela tradicional. Se trata del proyecto educativo del CEIP Nuestra Señora de Gracia de Málaga:

EMOCIONARTE o el arte de las emociones

Debemos ser conscientes de que para aprender, nos tenemos que emocionar. Hay numerosas publicaciones que defienden esa postura, aunque me gustaría compartir el siguiente artículo: La neurociencia demuestra que el elemento esencial en el aprendizaje es la emoción. Por tanto, en la educación debemos dar a las emociones la importancia que se merecen.ariastotels

Si no centramos en la Educación Artística, el papel de las emociones es indiscutible. Como hemos defendido anteriormente, el arte debe emocionarnos, por lo que la educación emocional debe constituir un eje transversal en la asignatura de Educación Plástica y Visual.

Al impartir esta asignatura, es fundamental dar a conocer las diferentes prácticas artísticas existentes, así como las técnicas necesarias para su ejecución, pero hay que permitir que el alumnado desarrolle aquéllas que les interesen y que les gusten. Y, por supuesto, como hemos defendido hasta la saciedad, no debemos penalizar el error, es decir, hay que dejar que experimenten con las diferentes prácticas artísticas, que practiquen, que mezclen unas prácticas con otras… en definitiva, que creen su propio arte.

Debemos conseguir que el alumnado aprenda divirtiéndose. Esta premisa es aplicable a todas las asignaturas, pero si nos centramos en la que nos atañe, la asignatura de Educación Plástica y Visual, debemos fomentar una enseñanza que permita que el alumnado disfrute con el arte y aprenda a amarlo. También debemos propiciar que conozcan todas las formas de expresión que tiene el arte, para que puedan descubrir cuáles son las que más les emocionan.

DARTE ARTE o el arte de la Pedagogía Crítica Artística

Este último concepto clave engloba a todos los vistos anteriormente. Porque, por un lado, el pensamiento crítico y la comunicación están dentro del ámbito de la Pedagogía Crítica, y por otro, la creatividad y las emociones se pueden situar en el campo de la Educación Artística.

El siguiente mapa conceptual sirve para aclarar la unión de ambos conceptos y las ideas básicas que definen a la Pedagogía Crítica Artística:

MAPA CONCEPTUAL

Es decir, partiendo de la educación artística, tanto desde su perspectiva teórica como desde la práctica, debemos perseguir que el alumno o la alumna experimente hasta encontrar su propio proyecto artístico personal. En este camino hacia su proyecto artístico personal, la pedagogía crítica le proporcionará las técnicas o estrategias necesarias, facilitándole las herramientas adecuadas y sirviéndole de guía durante el proceso. Así la pedagogía crítica se convertirá en la propuesta de enseñanza que facilite ese pensamiento crítico, con el objetivo de alcanzar dicho proyecto artístico personal. De esta forma, la unión de Pedagogía Crítica y Educación Artística converge en un nuevo concepto, la Pedagogía Crítica Artística.

Como conclusión final, en nuestra labor docente debemos siempre pensar sobre la finalidad que perseguimos con la educación. Si esta finalidad está en sintonía con todo lo expuesto hasta ahora, debemos recordar que la Pedagogía Crítica es la estrategia más adecuada para conseguir que nuestro alumnado se desarrolle de forma autónoma e independiente, permitiendo que lleguen a ser lo que ellas y ellos quieran ser, sin restringirles ni estandarizarles, dejándoles libertad para construir sus propias opiniones a partir de una mirada crítica de la realidad. Porque, como afirma Majane Satrapi:

“La educación es un arma de construcción masiva”

 

Con respecto a la autoevaluación del ensayo digital, este proyecto ha supuesto un reto muy importante, ya que se trata de poner en práctica en primera persona la Pedagogía Crítica Artística. Si tuviera que calificar mi trabajo, mi nota sería un 9,5 porque siempre hay aspectos que se pueden mejorar y he tenido otras responsabilidades que me han impedido dedicar todo el tiempo que hubiese deseado al ensayo, con lo cual hay ideas que se han quedado en el tintero y no he podido desarrollarlas en forma de entradas del blog. Sin embargo, creo he aprendido mucho durante todo el proceso y he trabajado con mucha motivación. Además, he asistido regularmente a clase, he participado activamente en las tareas propuestas y he aprendido a trabajar mejor en pequeño y gran grupo. En definitiva, las gafas violetas me han servido para mejorar mi capacidad creativa y desarrollar más mi capacidad crítica, así como para adquirir conocimientos nuevos y profundizar en los que ya tenía previamente. En cuanto a la perspectiva de género, al principio no sabía si la idea de relacionar el arte con el feminismo iba a resultar algo forzada, pero la referencia de las gafas violetas ha ido encajando de forma natural en cada una de las entradas y estoy muy satisfecha con el resultado final.

 

Y, por último, os animo a que continuéis viendo la vida a través de las gafas violetas porque, solo si se detectan las desigualdades entre mujeres y hombres, se podrá luchar contra ellas y construir así un mundo justo e igualitario. Me despido con una cita de Nuria Varela, extraída de su libro “Feminismo para principiantes“:

Para dejar de ser miopes, las feministas se pusieron las gafas violetas. Sirven para ver las injusticias y una vez descubiertas, nombrarlas. La historia es selectiva porque no todo el mundo ha tenido la palabra. Una vez puestas las gafas, se ve claro que no hay razones naturales que justifiquen la desigual distribución entre hombres y mujeres“.

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